Acostumbrado a crear las bandas sonoras de las películas de Guillermo del Toro o Alejandro González Iñárritu, el músico mexicano Felipe Pérez Santiago no imaginó que acabaría haciendo música para los extraterrestres.

Y no está solo en eso. Colabora con el Instituto para la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI, por sus siglas en inglés). Fundado en 1984 por la prestigiosa astrónoma estadounidense Jill Tarter, el SETI lleva desde entonces observando el espacio con los 42 telescopios de su observatorio en el norte de California en busca de alguna señal de vida alienígena inteligente.

Ahora, Pérez Santiago es parte del Proyecto Terrícola, una iniciativa del SETI para enviar al espacio un mensaje musical de la raza humana.

«Los responsables del Instituto me contactaron y me propusieron crear una obra musical que represente a la humanidad en caso de contactar con una posible inteligencia extraterrestre. Me encantó la idea de poner a la ciencia y al arte a trabajar juntos; ¿No era Leonardo Da Vinci a la vez un científico y un artista?», comenta en músico en conversación con BBC Mundo desde su casa en Ciudad de México.

Después de haber trabajado en lugares como París, Múnich, Barcelona o Ámsterdam, el Proyecto Terrícola supuso para él «una fantástica oportunidad», en la que «millones de personas podían tener voz».

Telescopio al atardecer.

El precedente de las sondas Voyager

Los promotores lanzaron una invitación a que todo el que quisiera participar desde cualquier lugar del mundo enviara a través de una aplicación grabaciones suyas cantando algo que reconozcan o con lo que se identifiquen. «Puede ser una canción de cuna, un canto funerario; lo que sea», indica Pérez Santiago.

El músico explica que ya han llegado más de un millar de audios de cerca de medio centenar de países.

Con las voces de todos los participantes, Pérez Santiago creará una serie de composiciones musicales en las que la voz humana será absoluta protagonista y no habrá aportaciones instrumentales.

Está previsto que la primera de ellas viaje a la Luna a bordo de un cohete espacial el próximo mes de junio.

Las composiciones estarán grabadas en unos discos de níquel, «prácticamente indestructibles», diseñados para durar miles de años.

¿Los escuchará alguien ahí fuera alguna vez?

En realidad, no es la primera vez que el homo sapiens sapiens pone en órbita su música.

Ya en 1977 dos sondas Voyager de la NASA, la agencia espacial de Estados Unidos, portaron consigo discos que se encuentran ya a casi 18.000 millones de kilómetros de la Tierra.

La diferencia principal es que entonces el disco contenía obras de Bach, Beethoven y otros grandes compositores, y ahora, como explica Pérez Santiago, «puede participar cualquiera cantando desde la ducha».

El disco que llevó consigo la sonda Voyager II

La doctora Tarter ha explicado que el objetivo del Proyecto Terrícola no es solo contactar con posibles civilizaciones remotas, sino también recordarles a los humanos los límites del pequeño y frágil papel que desempeña su especie en el cosmos. Por eso, por primera vez en su historia, los oídos del SETI prestan ahora atención a lo que sucede dentro de la Tierra y no fuera.

Para Tarter, fenómenos como la pandemia y el cambio climático ponen de relieve que los humanos «nos enfrentamos a desafíos que tienen que ser resueltos a través de la cooperación mundial».

Según Pérez Santiago, el Proyecto Terrícola «busca sobre todo lanzar un mensaje de unidad».

«Si logramos eso, habremos cumplido nuestra misión».