Sin duda, para la mayoría, Marilyn Monroe fue una de las mujeres más bellas y polémicas del siglo XX, quien estuvo vinculada con algunos de los hombres más poderosos de Estados Unidos. La actriz destacó en la pantalla grande y se convirtió en un referente de la sensualidad femenina.

Pero el 5 de agosto de 1962, se dio a conocer una noticia que nadie podía creer. Marilyn, esa rubia casi perfecta de 36 años de edad, fue encontrada muerta en el dormitorio de su casa de California, por Eunice Murray, su empleada doméstica. En su declaración, esta mujer señaló que un día antes de su muerte, Robert Kennedy visitó a la actriz para pedirle su diario íntimo.

Después de las 4 de la mañana, hora de Los Ángeles, se daba aviso de que la diva yacía muerta en su cama. La causa fue atribuida a un suicidio por ingesta excesiva de barbitúricos y somníferos, medicamentos que tomaba a diario debido a su frágil estado mental.

La autopsia, de este ícono de la belleza pícara y curvilínea, fue guardada por años en un estricto secreto profesional. Sin embargo, los dueños de la funeraria que se encargaron del traslado del cuerpo, publicaron el libro Pardon My Hearse (2015), en el que revelan que esta estrella del cine murió de una sobredosis de Nembutal, recostada boca abajo en su cama.

El día que la encontraron, ya con el rigor mortis de primer estadio (entre 6 y 8 horas después de la muerte) tenía una cabellera sumamente descuidada, pues hacía varios días que no la lavaba ni la teñía; estaba sin depilar y sin dientes (usaba una dentadura postiza). Allan Abbott y Ron Haste, autores del libro, señalaron que además tenía los labios muy agrietados y que presentaba hinchazón y moretones en el cuello… De aquella mujer que fue un sex symbol no quedó nada.

También se dieron cuenta de que Marilyn usaba prótesis mamarias, las cuales colocaba sobre sus pechos naturales para realzarlos.

Era casi increíble pensar que ese cuerpo desnudo y envejecido, perteneciera a Norma Jeane Baker Mortenson (nombre real de la estrella). Al parecer no quedaba rastro de ese cuerpo majestuoso que había hecho suspirar a Hollywood y al mundo entero.

El forense tuvo que hacer una reconstrucción del cadáver que le llevó varias horas para que se pareciese al icono del cine que todos adoraban, incluso tuvo que trabajar parte de su cuello para que apareciera “normal” el día del funeral.

En un documental transmitido por el canal británico Channel 5, se afirmaba que Hyman Engelberg, el médico personal de Marilyn Monroe, firmó su sentencia de muerte al prescribirle una combinación letal de sonmíferos. Se le recetó Nembutal e hidrato de cloral, a pesar de que estos dos potentes sedantes, al ser ingeridos juntos, pueden tener un efecto muy fuerte en el sistema respiratorio.

Así terminó la vida de esta hermosa mujer, quien se ha convertido en una verdadera leyenda en el mundo del espectáculo.