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Publicado en Marzo 5th, 2015 | Por Rhynia Moreno

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La alegría del jazz

La alegría del jazz de Nueva Orleans, también conocido como Dixieland o Hot Jazz, se escogió para cerrar la serie de conciertos en el Teatro Ángela Peralta que se ofrecieron a lo largo de ocho semanas, los domingos por la mañana.

El común denominador de todos los conciertos fue la calidad de la ejecución técnica, la experiencia de los músicos, la mayoría pertenecientes al Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes, que se congregaron en diferentes ensambles para ofrecer una diversidad de géneros, que fue desde la música clásica, la ópera, hasta llegar al popular Dixieland.

Con una dotación de clarinete, saxofón, trompeta, trombón, guitarra, bajo y batería, se armó la fiesta de la más alegre de las propuestas de jazz y quizá el más popular y representativo género de la cultura estadounidense.

Las piezas que seleccionaron para el concierto consiguieron exaltar el ánimo de los asistentes, que se identificaron con el ritmo pegajoso, siguieron los compases con los pies y dedos, algunos hasta los hombros movieron contagiados con la música que creó una festiva atmósfera en el foro mazatleco.

La primera parte se integró con Wolverine blues, Peacherine rag, en la que el ritmo del rag time logró conectar a la mayoría de los presentes. El nostálgico ritmo de The entertainer, del famoso compositor Scott Joplin, levantó un grito de aceptación. Es la partitura que acompañó a la famosa película El golpe, proyectada en los años 70.

La suavidad de Do you know what it means to miss New Orleans e I’m gonna sit right down, de Joe Young, hizo que los suspiros acompañaran a las piezas de principio a fin.

Su agilidad y su enfoque para explotar los sonidos de la trompeta y extraer de ella el brillo de la pieza convenció a los oídos.

La primera parte terminó con el blues rítmico y curiosamente no lento, ni melancólico. Royal garden blues fue acelerado y feliz.

La segunda parte del programa arrancó con el famoso tema de Mame, la obra musical compuesta por Jerry Herman y que tuvo un éxito atronador en Broadway en la década de los 60. Le siguió en el mismo tono Hello Dolly, otra obra que permaneció en las carteleras de la calle del espectáculo de Nueva York a lo largo de muchos meses.

El contrabajo y la trompeta establecen un diálogo que fue acompañado con suavidad por el trombón y la batería, creando una atmósfera de placidez en el arranque de After you’ve gone, deslumbrando al público.

El concierto se despidió con Floating down to cotton town y Back home again in Indiana.

Al final, dos “pilones” ofrecieron los músicos, a quienes el público no los dejó ir tan fácilmente, pues de pie pedían que tocaran más.

Gordon Campbell


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