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Publicado en mayo 18th, 2015 | Por Rhynia Moreno

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El jazz brinda equilibrio y libertad al alma: Chestnut

El pianista del Jazz at Lincoln Center hace énfasis en la dimensión espiritual de la música y dio muestra de ello ante el público en la presentación de su trío en el Auditorio de la Reforma en la ciudad de Puebla.

Puebla, Pue. Cyrus Chestnut lo prometió desde el inicio: “Este concierto es para ustedes. Si les gusta pueden gritar y si no (…) quedarse en silencio”.

Estas fueron de las palabras del pianista del programa Jazz at Lincoln Center (JALC) en la presentación del viernes por la noche en el Auditorio de la Reforma en Puebla, como parte del Festival Internacional 5 de Mayo.

Al principio, el público se mostró tímido, pero al ir escuchando la versatilidad con que Cyrus, Devin Starks (contrabajo) y Neal Smith (batería) tocaban sus instrumentos, los asistentes comenzaron a aplaudir, gritar, chiflar y bailar.

Las más de 900 personas que asistieron al concierto de la JALC se deleitaron con “Hello” (Lionel Richie), “Bayd Groove”, “Ami’s Dance” y “Blues in the Mist”. Se dejaron llevan por la sensualidad de las notas , pero también percibieron la complicidad que hay entre los integrantes del trío asentado en Nueva York.

Los solos que realizó el baterista Neil Smith y Cyrus Chestnut no sólo fueron aplaudidos y agradecidos por el público, sino también por sus colegas.

No es sólo la música

Chestnut no sólo es reconocido por su gran trayectoria musical, por ser uno de los mejores exponentes del jazz, o por su habilidad para tocar el piano, sino también por pertenecer a uno de los centros educativos que promueven el jazz a nivel mundial. Para él el blues y el jazz son una manera de vida que te da equilibrio.

Esto lo demuestra a la hora de tocar, en cómo habla y en la forma de comportarse con su público. A pesar de estar y verse cansado, el músico se da tiempo para regresar al escenario y tocar una canción más, posteriormente firmar autógrafos, tomarse fotos y platicar con sus seguidores, agradecerles por su presencia y compartir opiniones. También platica con la prensa.

Su primera experiencia con la música fue su padre, quien tocaba el piano para que se quedara quieto o dormido. A los tres años se subió al banco de su padre y trató de tocar como él lo hacía y éste fue el más grande regalo que pudo recibir de su padre: estar expuesto al piano y a la música.

“ Mi fe y la Iglesia siempre ha sido importante y es parte de lo que soy. A cada parte que vaya , donde toque, siempre está conmigo”, dijo el músico.

La música y el jazz son para Cyrus libertad para el alma. Su visita a África, a Senegal, hace unos meses, le dio una nueva perspectiva de la vida al “hacer una conexión única” que no había sentido antes.

“La gente dice otra cosa de África. Que eran diferentes y que yo podría tener miedo, pero no los escuché y cuando llegué encontré tantas cosas familiares como la gente, la comida, la música (…) Cuando un grupo de percusionescomenzó a tocar para nosotros, me congelé. No quería contar el ritmo, sino sólo sentir. Estaba rebasado. En ese momento me di cuenta que una parte de África siempre había estado en mí y estoy agradecido de haber encontrado esto y nunca lo voy a perder” , confesó el músico de 52 años originario de Baltimore, Maryland.

Para este concierto en Puebla vistió un traje típico de Senegal (un coordinado de pantalón con camisa larga a color verde con bordados dorados y amarillos).

Fue hasta la segunda mitad del concierto cuando Jazz At Lincoln Center presentó la serie de cuatro canciones inspiradas en este viaje a África, titulada “African reflexions”.

Primero fue “Downtown Dakar”, luego “Koko City”, “The Door of no Return” y finalmente “Yarbird Suit”, a través de las cuales la JALC transmitió “las alegrías, las tristezas”, los sonidos de las percusiones y tambores característicos de la danza africana y parte de las reflexiones que Cyrus realizó a su paso por las comunidades africanas. Cyrus también fue contrastante: concentrado y serio una veces, y en otras alegre y entregado, parecía que quería brincar sobre las teclas del piano.

Al preguntarle si la música es un camino para hacer el bien y no el mal, Cyrus Chestnut dijo que se debe seguir luchando. “Hay dos fuerzas en el mundo: lo bueno y lo malo, y siempre van a estar luchando. Si la música va a cambiar a la gente, hay que seguir luchando con lo malo a través de la música. Sería grandioso que el mundo cambiara, quizá algún día, con la música, que lo bueno noqueara a lo malo”, aseguró y dijo que para lograrlo seguirá tocando en lugares chicos, importantes y los que están en medio.

Mientras esto sucede, a los que hemos escuchado y tenido la oportunidad de hablar con Cyrus Chestnut nos deja la sensación de libertad que brinda el jazz.

Fuente: http://eleconomista.com.mx/


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