Llega el único eclipse total de Sol de este 2019

El martes 2 de julio, justo antes de la puesta de sol, los afortunados que se encuentren en la parte central de Chile y Argentina podrán ver cómo el día se vuelve noche durante unos minutos, mientras la Luna cruza frente al disco solar ocultando su luz. Se trata de una de las efemérides astronómicas más esperadas de todo este 2019, ya que los eclipses totales de sol son sin duda uno de los mayores espectáculos de la naturaleza.

Estos fenómenos son tan bellos como inusuales, ya que, si bien se produce un eclipse solar total cada 18 meses de media, el espectáculo de la totalidad sólo se ve desde una estrecha franja que recorre la superficie de la Tierra. Desde un lugar concreto del planeta, sólo podemos ver uno de estos eclipses cada siglo, aproximadamente.

 

Los eclipses de sol

La órbita de la Luna alrededor de la Tierra no se encuentra exactamente en el mismo plano que la de la Tierra alrededor del Sol, sino inclinada unos 5 grados. Este es el motivo por el cual no en todas las lunas llenas ocurre un alineamiento exacto y se produce un eclipse de luna. Y no en todas las lunas nuevas sucede un eclipse de sol. Sólo cuando la Luna se sitúa entre el Sol y la Tierra, nuestro satélite tapa los rayos del Sol y proyecta su sombra sobre una zona del planeta.

El Sol es 400 veces más grande que la Luna, pero también está unas 400 veces más lejos, con lo cual el tamaño aparente de ambos objetos en el cielo es el mismo para un observador en la Tierra. Además, la órbita de la Luna no es exactamente circular, sino elíptica. Si un eclipse solar sucede con la Luna situada cerca del apogeo (el punto más alejado), puede ocurrir que la silueta de la Luna no llegue a tapar completamente el Sol y deje un anillo de luz alrededor. Este fenómeno es el que se conoce como eclipse anular de sol, y el próximo podrá verse desde Arabia Saudí, la India Indonesia, el 26 de diciembre de este año.

 

Desde un lugar concreto del planeta, sólo podemos ver uno de estos eclipses cada siglo, aproximadamente.

El eclipse del 2 de julio

El eclipse solar del próximo martes 2 de julio será el único total de este 2019. La sombra que proyectará la Luna sobre la superficie terrestre tendrá un tamaño de unos 200 km y recorrerá una franja del sur del océano Pacífico, para después entrar en el continente sudamericano cerca de La Serena, cruzando Chile y Argentina de oeste a este, y terminando justo al sur de Buenos Aires. Los que se encuentren en la banda de totalidad podrán presenciar la oscuridad del eclipse durante los poco más de dos minutos que durará la totalidad.

Además, el eclipse también será parcial desde buena parte de Sudamérica, incluyendo UruguayParaguayEcuador Brasil. Desde todos estos países la Luna solamente ocultará una parte del Sol, y el fenómeno será más difícil de apreciar. Como siempre que suceden este tipo de eventos, es importante recordar que se deben utilizar filtros especiales para observarlo, y nunca se debe mirar directamente al Sol durante la fase de parcialidad del eclipse.

La totalidad del eclipse durará alrededor de dos minutos.

Otro factor que hará especial, y tal vez difícil, la observación de este eclipse solar, es que ocurrirá al atardecer, y además en pleno invierno austral. Esto hará que el Sol se encuentre muy bajo sobre el horizonte, y ofrecerá a vista espectacular, pero también dificultará su visibilidad debido a posibles factores meteorológicos. Desde la zona de La Serena, en Chile, el Sol se encontrará a unos 13 grados de altura del horizonte, prácticamente poniéndose en el momento de la totalidad. Desde el este de Argentina, estará incluso más bajo, y ni siquiera llegará a ser visible el final de la fase parcial.

 

Estudiantes británicos miran el eclipse solar de 2015.

Para la gran mayoría del mundo que no podrá presenciar el eclipse solar en persona, existen alternativas para no perderse el espectáculo. Muchas organizaciones y asociaciones astronómicas de todo el planeta se desplazarán a varios puntos de la zona de totalidad, no sólo para disfrutar del evento, sino también para compartirlo retransmitiéndolo en directo a través de internet. Por ejemplo, varios miembros del Instituto Astrofísico de Canarias (IAC) y del proyecto STARS4ALL estarán en el Observatorio de Cerro Tololo (Chile) y ofrecerán el evento en directo en el portal sky-live.tv a partir de las 21:20 horas (hora local peninsular).

Próximos eclipses

Este del 2 de julio será el único eclipse total de Sol visible desde cualquier punto de la Tierra durante el 2019. Para presenciar el siguiente, deberemos esperar hasta el 14 de diciembre del 2020, y su totalidad cruzará una zona muy cercana al actual, un poco más al sur de Chile y Argentina. El hecho de que dos eclipses solares se produzcan en un mismo sitio con unos dos años de diferencia no es casualidad, y tiene que ver con la combinación entre los ciclos de la Luna y del Sol.

El siguiente eclipse solar total será el 14 de diciembre de 2020.

Para este 2019, el cielo sí que nos depara otros tipos de eclipses. El próximo 16 de julio, de hecho, una buena parte de Sudamérica, Europa, África, Asia y Oceanía podrá presenciar un eclipse parcial de luna. Aquella noche, justo tras la puesta de sol para los observadores de la península, la Luna aparecerá parcialmente ensombrecida por la sombra de la Tierra, que en ese caso será el objeto que se situará entre su satélite y el Sol.

Aunque no se trate de un eclipse, otro fenómeno curioso y también relacionado con un alineamiento entre tres astros será el tránsito de Mercurio, que se podrá observar el próximo 11 de noviembre, en el cual el pequeño planeta cruzará durante unas horas el disco solar, un fenómeno que solamente será visible con telescopios equipados con filtros solares.

Japón vuelve a cazar ballenas con fines comerciales

De cabeza a cola medía siete metros, por lo que hizo falta una grúa para bajar el cuerpo del animal a puerto: era la primera ballena cazada en Japón en 31 años. Solo unas horas antes, esta mañana, vecinos y autoridades de Shimonoseki se congregaban en los muelles, junto a las tres naves amarradas, para despedir y desear suerte a los pescadores a punto de zarpar. Otras cinco naves levaban anclas al mismo tiempo en Kushiro, en la isla septentrional de Hokkaido. Todas ellas partían, arpones a proa, en la primera expedición ballenera del país desde 1998.

Japón respetaba desde ese año la moratoria impuesta por la Comisión Ballenera Internacional —IWC, por sus siglas en inglés—, la cual prohibía la caza de estos animales con fines comerciales. En Tokio se había combatido contra el acuerdo desde el primer momento y finalmente el país anunció su retirada de la organización en septiembre del año pasado, después de que su propuesta de retomar la caza comercial de aquellos cetáceos que ellos consideraban abundantes —como la especie minke, la rorcual Bryde y la rorcual común— fuera desestimada. La salida del país se hizo efectiva este domingo y a primera hora del lunes los balleneros se hicieron a la mar, en busca de ejemplares de estas tres familias. En paralelo a su batalla en los despachos, Japón había iniciado un programa al que se refería como caza científica, una práctica criticada internacionalmente como una tapadera, hasta que el Tribunal de la ONU frenó su actividad en el Antártico en 2014.

Esta decisión provocó las quejas de muchas organizaciones medioambientales, que aprovecharon la celebración del G20 en Osaka para hacer constar su descontento. La respuesta japonesa fue remitirse a la tradición y la cultura. «Es una industria pequeña, pero estoy orgulloso de cazar ballenas. La práctica existe desde hace más de 400 años en mi ciudad», afirmaba esta mañana Yoshifumi Kai, presidente de una asociación de pescadores de ballenas, según recoge la agencia Efe.

El Gobierno de Japón también ha esclarecido su política de cuotas para protegerse de las críticas. La agencia pesquera, el organismo regulador, ha establecido un límite de 227 ballenas —52 Minke, 150 rorcual Bryde y 25 rorcual común— para este año. Según la agencia, la cuota ha sido calculada para que la población de estos animales no se vea seriamente perjudicada aunque se mantenga este ritmo de pesca durante 100 años. “Pondremos en práctica la caza comercial de ballenas conforme a cálculos científicos y siguiendo una apropiada gestión de recursos”, aseguró al respecto el subsecretario jefe del gabinete, Yasutoshi Nishimura, en rueda de prensa. “Esperamos poder recuperar la normalidad cuanto antes, rejuvenecer la comunidad y transmitir nuestra rica cultura ballenera a la siguiente generación”.

Uno de los miembros de esa nueva generación es Hideki Abe, pescador de 23 años, que esta mañana antes de embarcar en la que sería su primera misión ballenera se mostraba agitado: «Estoy un poco nervioso, pero feliz de que podamos empezar. Me gustaría que más personas prueben la ballena, al menos una vez». Este recambio generacional no es sencillo: a pesar de su implantación en el imaginario popular, el sector apenas emplea a 300 personas en todo el país.

El consumo anual de carne de ballena rozaba las 200.000 toneladas en la década de los sesenta, pero según datos oficiales la cifra ha caído hasta apenas 5.000 en la actualidad. “Solía comer carne de ballena cuando era joven, pero ahora es muy cara”, comentaba Sachiko Sakai, de 66 años y vecino de Kushiro. Este producto fue muy apreciado en los años de pobreza que siguieron a la Segunda Guerra Mundial por su alto valor nutricional y su bajo coste.

Esta mañana, después de bajar el animal a puerto, lo llevaron hasta el almacén para realizar el pesaje. Hoy es la primera ballena cazada en Japón en 31 años. Mañana será una lata de conserva.